Me llamo Maria y nací en Nazareth. Fuí hija única de mis padres Ana y Joaquín, quienes consideraron mi nacimiento como milagroso. A pesar de estas circunstancias y tener la responsabilidad de cuidar a mis padres, mis interés por las cosas de Dios fue mi prioridad. Mis papás se preocuparon porque presentían que pronto dejarían de exsistir y yo me quedaría sola, condiciones contrarias a mi, y para evitar situaciones, me comprometieron en matrimonio con José, joven carpintero originario de la tribu de David. Pero un acontecimietno extraoridinario cambió nuestra vida y la de mucha gente.
Un día, aún en espera de la fecha de nuestra boda, yo relizaba mis tareas cotidianas, cuando un ángel de Dios pidió mi autorización para ser madre del Salvador, y cautivada por tan gran misión, dije "si"al llamado, pues mis padres me habían educado para descubrir y hacer la voluntad de Dios. Ya casada, mi esposo me contó que había dudado de mi fidelidad al sdarse cuenta de mi embarazo, pero un ángel le comunicó que Dios me había escogido pasa ser la madre de su Hijo.
Yo no sabía lo que Dios preparaba para ese pequeñín, algunos me pronosticaron dolores que atravesarían mi alm, otros, un destino dichoso. Las personas querían concoer a Jesús, por eso nos visitaron los pastores y magos extranjeros; aunque otros poderosos quisieron acabar con mi niño, en ese momento comenzo nuestra persecución. Huimos a Egipto, pero muchos niños pagaron con su sangre la vida de Jesús. ! Fue horrible!
Cuando regresamos de Nazaret, Jesús creció feliz. Mi corazón se henchía al ver su devoción y sabiduría, aunque más de una vez, no contesté a sus preguntas y sus respuestas me dejaron paralizada; pero niuestra familia aprendió a descubrir la voluntad de Dios. Los años con Jesús los hemos guardado como disfrutarlos solo nosotros, pero fueron maravillosos. Cuando estuvo preparado, Dios le hizo saber que el momento había llegado, que los signos de todos los tiempos se cumplirían en él.
"ESQUILA MISIONAL" P.35 MAYO 08 AÑO55 NO. 634
P. Sergio Valdivia.
Un día, aún en espera de la fecha de nuestra boda, yo relizaba mis tareas cotidianas, cuando un ángel de Dios pidió mi autorización para ser madre del Salvador, y cautivada por tan gran misión, dije "si"al llamado, pues mis padres me habían educado para descubrir y hacer la voluntad de Dios. Ya casada, mi esposo me contó que había dudado de mi fidelidad al sdarse cuenta de mi embarazo, pero un ángel le comunicó que Dios me había escogido pasa ser la madre de su Hijo.
Yo no sabía lo que Dios preparaba para ese pequeñín, algunos me pronosticaron dolores que atravesarían mi alm, otros, un destino dichoso. Las personas querían concoer a Jesús, por eso nos visitaron los pastores y magos extranjeros; aunque otros poderosos quisieron acabar con mi niño, en ese momento comenzo nuestra persecución. Huimos a Egipto, pero muchos niños pagaron con su sangre la vida de Jesús. ! Fue horrible!
Cuando regresamos de Nazaret, Jesús creció feliz. Mi corazón se henchía al ver su devoción y sabiduría, aunque más de una vez, no contesté a sus preguntas y sus respuestas me dejaron paralizada; pero niuestra familia aprendió a descubrir la voluntad de Dios. Los años con Jesús los hemos guardado como disfrutarlos solo nosotros, pero fueron maravillosos. Cuando estuvo preparado, Dios le hizo saber que el momento había llegado, que los signos de todos los tiempos se cumplirían en él.
"ESQUILA MISIONAL" P.35 MAYO 08 AÑO55 NO. 634
P. Sergio Valdivia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario